Ebriedad de sol

Ebriedad de sol

Vente conmigo a esta caliente fosa, al hueco en que un arcángel nunca anida: es foso de leones o manida de sangre, no de pétalos de rosa.

Aquí los huesos silban, y qué hermosa es su canción de besos y de herida. El relámpago apenas tiene vida en tanta huesa amante y cavernosa.

Ay, ven conmigo. Duérmete a mi lado. El gusano no puede con el sueño, vino es la muerte de metal fundido.

Tierra en la tierra ya, nuestro costado será un arpa que tañe el Sol -su dueño- para darle al Amor nuestro sonido.

“Serenata y navaja” 1973