La tarde es una lágrima

La tarde es una lágrima

Te veo sentada frente al horizonte un cárdeno perfil de cicatrices, el encinar herido por heridas, el tomillo que embriaga los sentidos y una flauta que suena interminable. No volverá, no volverá, lo dice la lágrima que cae de tu ojo, el dolor musical, luminoso de tus huesos. Se deshará tu brava cabellera; se pudrirán tus manos y el recuerdo amoroso que contienen, mas la lágrima de la tarde, eterna durará para negaros, para negaros.