Esa enorme piedra torturada sostiene el techo de la Noche. Esta enfebrecida carne penetra la oquedad de los siglos. En torno un vacío que deshace o sustenta la soledad del mundo, una luz que ilumina las heridas producidas en el acero. Gira la masa enorme de la piedra entre astros. Es de carne y de piedra el cigüeñal que mueve desgastado el motor de nuestra Historia. Libros, cosas y horas amadas, seres tiernos y dulces como la música del sueño, frágiles brazos, labios enamorados, nada podéis contra esta atroz mecánica, contra esta complicada maquinaria celeste. Árbol de carne y piedra, huso de sangre, gira la masa ciega en este espacio de demenciales constelaciones, de infinitos silencios. Sólo en la piedra enorme hay firmeza. 20 Sólo en la piedra hay eternidad. Un cuerpo está abrazando en otro cuerpo una hoguera extinta. La carne sólo horada ceniza en otra carne.