Nocturno

Nocturno

Duermes como la noche duerme: con silencio y con estrellas. Y con sombras también. Como los montes sienten el peso de la noche, así hoy sientes tú esos pesares que el tiempo nos depara: suavemente y en paz.

Te han llovido las sombras, pero estás aquí, abrazando en la almohada (en negra noche) toda la luz del mundo. Yo pienso que la noche, como la vida, oculta miserias y terrores, más tú duermes a salvo, pues en el pecho llevas una hoguera de oro: la del amor que enciende más amor.

Gracias a él aún crecerá en el mundo el bosque de lo manso y seguirán girando los planetas despacio, muy despacio, encima de tus ojos, produciendo esa música que en tu rostros disuelve la idea del dolor, cada dolor del mundo.

Reposas en lo blanco como en lo blanco cae en paz la nieve, duermes como la noche duerme en el rostro sereno de esa niña que todavía ignora aquel dolor que habrá de recibir cuando sea mujer.

Otra noche, la nieve de tu piel y de tu vida reposan milagrosamente al lado de un resplandor de llamas, del amor que se enciende en más amor. El que te salvará. El que nos salvará.