Mi cinturón aprieta tu cintura, y tu sonrisa, mi corazón. Sobrevolamos las islas indecibles y a nuestro paso las nubes se disipan. ¿Cómo regresar al beso la armonía sin que la respiración se entrecorte? ¿Cómo planear la noche compartida después de tanta ausencia? Sólo el aire es aliado nuestro porque nuestro deseo es de aire puro. Cuando descendamos a la tierra las alas deberán seguir batiendo: el aire de las alas es nuestro sostén único y las alas del aire nuestro lecho. Desembocan los ríos en los mares azules como en tu pecho desemboca el mar. Abrázame en tus alas para que otro aire no me roce sino tu aliento, del que vivo y muero. Bajo el cielo impalpable hecho de luz y espera, abrázame, amor mío, con tus alas. Abrázame sobre la corrompida ciudad sagrada de los hombres.
Me sorprendió el verano traicionero lejos de ti, lejos de mí muriendo. Junio, julio y agosto, no os entiendo. No sé por qué reís mientras me muero.
Vengan nieve y granizo, venga enero, vengan escarchas ya, vayan viniendo. Troncos que fueron nidos ahora enciendo y no consigo la calor que quiero.
Suelta la vida al viento falsos lazos: no hay flor, ni luz, ni sed, ni amor, ni río. Sólo hay un corazón hecho pedazos.
Agosto miente, amor, y siento frío. Sin la tibia bufanda de tus brazos aterido sucumbe el cuello mío.