Amar como tú amas con el cáliz de la soledad entre tus pechos es convocar la débil frontera del delirio. El mar es tu horizonte más cercano. Amar en el callejón oscuro de la espera con el corazón clavado en la memoria de los mínimos deseos: cuando amar era sólo dividir las flores en esferas e inventar de madrugada melodías.
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