¡Como en el alto llano tu figura!

¡Como en el alto llano tu figura!

¡Como en el alto llano tu figura se me aparece!… Mi palabra evoca el prado verde y la árida llanura, la zarza en flor, la cenicienta roca.

Y el recuerdo obediente, negra encina brota en el cerro, baja el chopo al río; el pastor va subiendo a la colina; brilla un balcón de la ciudad: el mío,

el nuestro. ¿Ves? Hacia Aragón, lejana, la sierra de Moncayo, blanca y rosa… Mira el incendio de esa nube grana,

y aquella estrella en el azul, esposa. Tras el Duero, la loma de Santana se amorata en la tarde silenciosa.