Cuando se fue el maestro...

Cuando se fue el maestro…

A Don Francisco Giner de los Ríos

Cuando se fue el maestro la luz de esta mañana me dijo: Van tres días que mi hermano Francisco no trabaja. ?Murió? Sólo sabemos que se nos fue por una senda clara diciéndonos: Hacedme un duelo de labores y esperanzas. Sed buenos y no más, sed lo que he sido entre vosotros: alma. Vivid, la vida sigue los muertos mueren y las sombras pasan lleva quien deja y vive el que ha vivido. !Yunques sonad; enmudeced campanas!

Y hacia otra luz más pura partió el hermano de la luz del alba, del sol de los talleres, el viejo alegre de la vida santa. Llevad amigos su cuerpo a la montaña a los azules montes del ancho Guadarrama. Allí hay barrancos hondos de pinos verdes donde el viento canta. Su corazón repose bajo una encina casta, en tierra de tomillos, donde juegan mariposas doradas. Allí el maestro un día soñaba un nuevo florecer de España.

Desnuda está la tierra…

Desnuda está la tierra, y el alma aúlla al horizonte pálido como loba famélica. Qué buscas, poeta, en el ocaso?

Amargo caminar, porque el camino pesa en el corazón. El viento helado, y la noche que llega, y la amargura de la distancia!… En el camino blanco

algunos yertos árboles negrean; en los montes lejanos hay oro y sangre… El sol murió… Qué buscas, poeta, en el ocaso?