Por qué, decisme, hacia los altos llanos...

Por qué, decisme, hacia los altos llanos…

¿Por qué, decisme, hacia los altos llanos, huye mi corazón de esta ribera, y en tierra labradora y marinera suspiro por los yermos castellanos?

Nadie elige su amor. Llevome un día mi destino a los grises calvijares donde ahuyenta al caer la nieve fría las sombras de los muertos encinares.

De aquel trozo de España, alto y roquero, hoy traigo a ti, Guadalquivir florido, una mata del áspero romero.

Mi corazón está donde ha nacido, no a la vida, al amor, cerca del duero… ¡El muro blanco y el ciprés erguido!