ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse.
a los surcos del azar?… Todo el que camina anda, como Jesús, sobre el mar.
llamamos enemigo, ladrón de una esperanza. Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.
cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
cogido sin sazón… Ni aunque te elogie un bruto ha de tener razón.
virtud, justicia y bondad, una mitad es envidia, y la otra, no es caridad.
conozco grajos mélicos y líricos marranos… El más truhán se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso se carga de razón.
el tiempo no has de perder.. Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?
de ingénita malicia y natural astucia, formó la inteligencia y acaparó la tierra. ¡Y aun la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!
hizo a Caín criminal. ¡Gloria a Caín! Hoy el vicio es lo que se envidia más.
mas nunca ofende al damos su mano el lidiador. Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente; escudo, espada y maza llevar bajo la frente porque el valor honrado de todas armas viste: no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste. Que la piqueta arruine, y el látigo flagele; la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste, y que el buril burile, y que el cincel cincele, la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.
un día para, después, ciegos tornar a la tierra, hartos de mirar sin ver!
quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos…
más grave y desarruga el ceño de Catón. El bueno es el que guarda, cual venta del camino, para el sediento el agua, para el borracho el vino.
de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos… Y entre los dos misterios está el enigma grave; tres arcas cierra una desconocida llave. La luz nada ilumina y el sabio nada enseña. ¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?
un animal absurdo que necesita lógica. Creó de nada un mundo y, su obra terminada, «Ya estoy en el secreto -se dijo-, todo es nada.»
En sus diez mil disfraces para engañar confía; y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.
soñaba con los héroes de la Ilíada! Ayax era más fuerte que Diómedes, Héctor, más fuerte que Ayax, y Aquiles el más fuerte; porque era el más fuerte… ¡Inocencias de la infancia! ¡Ah, cuando yo era niño soñaba con los héroes de la Ilíada!
Colón de cien vanidades, vive de supercherías que vende como verdades.
Juan de la Cruz, espíritu de llama por aquí hay mucho frío, padres, nuestros corazoncitos de Jesús se apagan!
a Dios y que a Dios hablaba; y soñé que Dios me oía… Después soñé que soñaba.
los amoríos de ayer, casi los tengo olvidados, si fueron alguna vez.
que esté mi frente arrugada; yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.
embisten y una piensa. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea.
sacan miel, y melodía del amor, los ruiseñores; Dante y yo -perdón, señores-, trocamos -perdón, Lucía-, el amor en Teología.
un carbonero, un sabio y un poeta. Veréis cómo el poeta admira y calla, el sabio mira y piensa… Seguramente, el carbonero busca las moras o las setas. Llevadlos al teatro y sólo el carbonero no bosteza. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa, canta o sueña. El carbonero tiene llena de fantasías la cabeza.
de nuestras utilidades? Volvamos a la verdad: vanidad de vanidades.
batallas que pelear: en sueños lucha con Dios; y despierto, con el mar.
el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.
dice la voz popular. ¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
¿ya no suena tu monedilla de oro? Tu alcancía, antes que el tiempo la rompa, ¿se irá quedando vacía? Confiemos en que no será verdad nada de lo que sabemos.
¡Oh fe después del pensar! Sólo si viene un corazón al mundo rebosa el vaso humano y se hincha el mar.
de fuego, que ablanda el hierro, como un forjador de espadas, como un bruñidor de aceros, que iba firmando en las hojas de luz: Libertad. -Imperio.
Cielo y tierra pasarán. Cuando cielo y tierra pasen mi palabra quedará. ¿Cuál fue, Jesús, tu palabra? ¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad? Todas tus palabras fueron una palabra: Velad.
una es luz, y otra, paciencia. Una estriba en alumbrar un poquito el hondo mar; otra, en hacer penitencia con caña o red, y esperar el pez, como pescador. Dime tú. ¿Cuál es mejor? ¿Conciencia de visionario que mira en el hondo acuario peces vivos, fugitivos, que no se pueden pescar, o esa maldita faena de ir arrojando a la arena, muertos, los peces del mar?
Todo nuestro vivir es emprestado. Nada trajimos; nada llevaremos.
No te importe, con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano.
Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puedes hacer barro.
trocada en pobre gallina, por obra de las tijeras de aquel sabio profesor (fue Kant un esquilador de las aves altaneras; toda su filosofía, un sport de cetrería), dicen que quiere saltar las tapias del corralón, y volar otra vez, hacia Platón. ¡Hurra! ¡Sea! ¡Feliz será quien lo vea!
el ómnibus que arrastran dos pencos matalones, por el camino, a tumbos, hacia las estaciones, el ómnibus completo de viajeros banales, y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero, a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino… Y allá, cuando se llegue, ¿descenderá un viajero no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?
nos sirven para beber; lo malo es que no sabemos para qué sirve la sed.
Si esta copa de cristal se me rompe, nunca en ella beberé, nunca jamás.
y acaso dices verdad; pero todo lo perdemos y todo nos perderá.
pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
de mar en el mar inmenso? ¿O ser lo que nunca ha sido: uno, sin sombra y sin sueño, un solitario que avanza sin camino y sin espejo?
a Dios, gritándome: ¡Alerta! Luego era Dios quien dormía, y yo gritaba: ¡Despierta!
que no sirven en la mar: ancla, gobernalle y remos, y miedo de naufragar.
un nuevo Hamlet dirá: He aquí un lindo fósil de una careta de carnaval.
que en el inmenso espejo, donde orgulloso me miraba un día, era el azogue lo que yo ponía. Al espejo del fondo de mi casa una mano fatal ya rayendo el azogue, y todo pasa por él como la luz por el cristal.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor, ¿tendrá el estómago vacío? -El vacío es más bien en la cabeza.
faro, antorcha, estrella, sol… Un hombre a tientas camina; lleva a la espalda un farol.
si a la fiesta del lugar irán por la carretera o campo atraviesa irán. Discutiendo y disputando empiezan a pelear. Ya con las trancas de pino furiosos golpes se dan; ya se tiran de las barbas, que se las quieren pelar. Ha pasado un carretero, que va cantando un cantar: «Romero, para ir a Roma, lo que importa es caminar; a Roma por todas partes, por todas partes se va.»
vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.