¿Quién habla de una fácil travesía? Las noches se poblaban de sirenas, de cuartos donde ardía la revuelta, de exilios que a tu cuerpo devastaron. Mi amor fuerte, mi amor loco y profético con vestidos que el puro azar cosía y que eran desflecados por la bruma entre las carcajadas reprimidas de una Europa siniestra y satisfecha. Son muchos los agravios, risueña. Pero algo desatado y veloz, a mí te trajo a flote, indemne, victoriosa, con el floral tesoro de tu ternura oceánica, de tus ojos de miel. Y en la tranquila tarde de este día de mayo cruzas serenamente por tu sueño y yo velo, mientras pasan los lentos veleros de la música, tu tos de fumadora y tu jersey grandón.
“El centro inaccesible” 1975 - 1980