Girar las llaves una y otra vez con obsesión de orate a fin, gesto imposible sobre torpe, de conjurar la fuerza y majestad de un sordo y ciego Azar que va rigiendo cuanto en el universo alienta y condiciona, ¿será instalarse en la cúspide misma de la árida ignorancia, o ir clausurando, si se quiere así, esos remansos, no de felicidad, de sosiego tal vez, el «chispazo entre dos oscuridades», metáfora suprema que condensa la existencia y afanes de la especie? “Cordura” 1999