Afrontar el desastre con los sueños Halcones remachados a los guantes volatería de los cuadros de género alas en las vitrinas emplomadas (Campo interior Alondras recordadas en el alba bajando de luchar del Guadarrama) Patetismo de las momias rezando en los estantes la sorda letanía de la guerra del impudor de unos y las ganas de morir o matar de las milicias Aún están rodeando al viejo pulcro al librero de viejo ante los anaqueles abrasados de polvo acariciando con manos temblorosas los libros de botánica las mostrencas teorías de Kirotkin bajo la sucia luz de una bombilla Historia ya tapiada viejo tiempo maldito con interrogatorios a las sombras Dado caído inexorablemente pese al Gobierno de Negrín los tanques recienhechos en Jarkov los consulados del alcohol en el Hotel Florida el imbatido amor a la verdad y de este modo el invisible mago de los libros el hombre de las trenzas conservadas en talco recibe cada tarde las visitas sonámbulas de los viejos repúblicos de las muchachas de las sindicales mansamente vestidas ahora de marrón Y se intenta remover la vergüenza Se convocan en sueños las cohortes brutales de los senegaleses en las pocilgas de Argèles el culo al viento los torrentes de lágrimas inútiles mientras la historia de los hombres sigue ante sus ojos congelados. De “Pautas para conjurados”