Con lunares postizos como las Silenciosas paseas por la vulgar barriada de los ricos vibrando en los incendios del color amarillo fichando marquesinas y criados para la fiesta tentacular del fuego. A pie firme resistes el verano. Mientes en danés. Acabas la noche ¡oh loca de ojos húmedos! en imposibles barras de bares periféricos pidiendo con voz ronca una copa no más la última copa de espesa menta y una mirada amable que borre tanta llaga, tanta bajada a los infiernos, deseados lo sabes, desde los días dorados de Palm Beach.
“Una tromba mortal para los balleneros” 1970 - 1973