Del verdadero amor

Del verdadero amor

Hoy traspasé el umbral de mi ventura. Estabas toda tú desnuda, digo vestida de candor. -Ven. Te esperaba. Hoy la mañana proclamó tu nombre y de dorada, se me fue poniendo del color verdemar, claro y antiguo, de tus ojos abiertos.

Y me miré en tus ojos -¡qué claridad de viña al mediodía!- y te besé los ojos y me mojé los labios del agua rosa-niña de los tuyos.

Nunca pude entender que amarse fuera quedarse quieto al borde de unos ojos, asomarse a otra vida y contemplarse vivido desde lo hondo y para siempre.

Las dobles caracolas de mi oído guardaron el eco de tu mar, ¡qué dicha tener conmigo tu reír, tu canto, tu palabra de amor, claro murmullo!

Toda la casa olía a tu perfume. Tus dos manos palomas por mi vida. Mi dolor, mi alegría, todo en orden. Ser sólo corazón es lo que importan.