Carpe noctem, amor. Coge el brusco deseo ciego como adivino, los racimos del pubis y las constelaciones, el romper y romper de besos con dibujos de olas y espirales. Miles de arterias fluyen mecidas como algas. Carpe mare. Seducción de la luz, de los sexos abiertos como tersas actinias, de la espuma en las ingles y las olas y el vello en las orillas, salpicado de sed.
Desear es llevar el destino del mar dentro del cuerpo. De “Poemas para la siesta de Epicuro” 2008