Montale: los limones fulgentes, entrevistos en un patio de invierno: le trombe d’oro della solarità. No quiero más palabras para eros. Dejadlo mudo: no crezca su lengua. No ciego: vea, cante y aprenda con los ojos. No le des más palabras. Si lo metes en cartas, en versos o en susurros de alta noche, lo desangras, lo pudres, lo embalsamas. No tenga voz, y viva como los limoneros absortos de Montale.
De “Camaradas de Ícaro” 2003