familiar, el abandono celeste, la perseverancia del desorden. Héctor, sediento de éxtasis, busca el apóstrofe de la luz, el desamparo de la certeza, la seguridad de los cobardes, el fulgor en los escombros. El veneno de un puñal, amante y esperado, cañamazo de desdichas. En el principio Perséfone era un árbol la mujer fue incluso un bosque, el estupor y el silencio