A la izquierda de la canoa de donde se extraen sonidos armoniosos bala un montículo coronado de un ala batiente que hace gemir el aire que agita planta de estación condenada por el mes en “r” untado de mermelada de la cabeza a los pies
Una lanza blandida en alto traza una flexible línea blanca que quema el espíritu de los muertos para siempre barridos de los vivientes sarmientos de la risa
Cuando el sol haga saltar las piedras de los arroyos que pasan revista contaremos las miradas que las flores de humo arrojan a los transeúntes que ya no lo tienen habiéndolo perdido en un desierto mientras perseguían un vapor de champaña tic-tac de un reloj sin agujas marcando un tiempo sin estación hilvanando vestidos para sombras estremeciéndose en un viento viscoso que se detenía a envolverlos hasta perderlos de vista .
“Feu Central” Versión de Cesar Moro