-Si es un sueño no quiero que nada me despierte -decías con El ángel que nos mira en la mano y corriendo bajo la lluvia- decías la tormenta es un tigre, el tigre tiene un movimiento de árbol que va entrando en la noche.
Bajo la lluvia, a solas con tu vida entre cielos e infiernos, entre nada ya es suficiente y demasiado no basta, mirabas caer la oscuridad en los parques -como un sonido de campanas sobre el agua- y decías una canción es sólo la forma de salir de un callejón sin salida, mirabas la oscuridad, con tu corazón perseguido por los leones, con tus plumas azules y tus sortijas árabes.
20 años después, mientras me hablas de pequeñas ciudades -me pregunto si un recuerdo es algo que conservamos o algo que hemos perdido-, de pequeñas ciudades junto al mar, yo comprendo que sólo fuiste un sueño. Y como dice Delmore Schwartz en una canción de Lou Reed, en nuestros sueños comienzan nuestras responsabilidades.
La última playa es fría y tiene una luz extraña, una luz blanca hecha de pájaros caídos. 20 años después, desde este mundo de las cosas tal como son, tenemos nuestras propias preguntas. y respuestas que huyen de tu nombre como animales asustados por un trueno.
El sueño es dulce, sientes grandes ruedas de fuego en el calor del día. y Lou Reed también dice que si cierras la puerta tal vez la noche dure para siempre.
De “Cobijo contra la tormenta” 1995