Hace falta la noche para ver las estrellas.
Igual que ayer, hoy busco -lo dijo Juan Ramón- una verdad aún sin realidad; busco en la tinta verde de todo lo que escribo un planeta sin nombre o una jungla perdida.
Y hace falta la noche.
Yo me siento en las sombras, prendo un fósforo, tallo mis esmeraldas, construyo mis panales. Todo es igual y todo es diferente.
La vida, que fue un río, es ahora un océano, el pasado es la arena y el agua es el futuro.
Hace falta la noche.
Todo está en mí lo mismo que un clavo en la madera: cada paso en la nieve, cada luz apagada, cada piel encendida.