A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos, endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz propietario de una boca escarlata que muge. Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar. Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de conmoverte, capaz de rechazarte. Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos. Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el saltito, la imagen que te saca la lengua. No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es ridículo caerse de trasero with music in your soul.
A media voz
la lentitud es belleza copio estas líneas ajenas respiro acepto la luz bajo el aire ralo de noviembre bajo la hierba sin color bajo el cielo cascado y gris acepto el duelo y la fiesta no he llegado no llegaré jamás en el centro de todo esta el poema intacto sol ineludible noche sin volver la cabeza merodeo su luz su sombra animal de palabras husmeo su esplendor su huella sus restos todo para decir que alguna vez estuve atenta desarmada
sola casi en la muerte casi en el fuego