más allá del dolor y del placer la carne inescrutable balbuceando su lenguaje de sombras y brumosos colores
la carne convertida en paisaje en tierra en tregua en acontecimiento en pan inesperado y en miel en orina en leche en abrasadora sospecha en océano en animal castigado en evidencia y en olvido
viendo la carne tan cerrada y distante me pregunto qué hace allí la vida simulando
el cabello a veces tan cercano que extravía alojo en su espesura las bisagras silenciosas cediendo lagrimeando tornasol y esa otra fronda inexplorada en donde el tacto confunde el día con la noche fresca hermosa muerte a la mitad del lecho donde los miembros mutilados retoñan mientras la lengua gira como una estrella flor de carne carnívora entre los dientes de carbón
ah la voz gangosa entrecortada dulcísima del amor saciándote saciándose saboreando el ciego bocado
los mondos los frágiles huesecillos del amor ese fracaso ese hambre esa tristeza futura como el cielo de una jaula la tierra gira la carne permanece cambia el paisaje las horas se deshojan es el mismo río que se aleja o se acerca tedioso espejo con la misma gastada luna de yeso que se esponja hasta llenar el horizonte con su roñosa palidez
merodean las bestias del amor en esa ruina florece la gangrena del amor todavía se agitan las tenazas elásticas los pliegues insondables laten
reino de ventosas nacaradas osario de mínimos pájaros
primavera de suaves gusanos agrios como la bilis materna
más allá del dolor y del placer la negra estirpe el rojo prestigio la mortal victoria de la carne