el deseo es un lugar que se abandona la verdad desaparece con la luz corre-ve-y-dile
es tan aguda la voz del deseo que es imposible oírla es tan callada la voz de la verdad que es imposible oírla
calor de fuego ido seno de estuco vientre de piedra ojos de agua estancada eso eres
me arrodillo y en tu nombre cuento los dedos de mi mano derecha que te escribe
me aferro a ti me desgarra tu garfio carnicero de arriba abajo me abre como a una res y estos dedos recién contados te atraviesan en el aire y te tocan
y suenas suenas suenas gran badajo en el sagrado vacío de mi cráneo.