La huida del vagabundo

La huida del vagabundo

Ayudadme en mi miseria Oí al vagabundo decir Cuando le sacaban del tribunal Y se lo llevaban «Mi camino no ha sido agradable Y me queda poco tiempo,

Y sigo sin saber Qué mal le he hecho yo a nadie»

El juez se quitó la toga, Sus ojos se llenaron de lágrimas «Jamás lo comprenderías», le dijo,

«¿Por qué tienes que intentarlo?» , Fuera el público alborotaba, Se le podía oír desde la puerta, Dentro el juez bajaba del estrado Mientras el jurado clamaba pidiendo más.

«¡Oh!, callen ya a ese maldito jurado», Gritaron el asistente y la enfermera. El juicio ya fue bastante malo, Pero esto es diez veces peor. Justo entonces, un rayo, Reventó el Juzgado, Y mientras todo el mundo caía de rodillas a rezar, El vagabundo escapó. Colección Visor de poesía 1972 Versión de Antonio Rasines