Distracciones con la amada

Distracciones con la amada

Por cimbreante ramita aromada, absorbiendo en tinieblas su néctar, de un cáliz a otro corría la humedad de alocada tormenta.

Deslizándose de uno a otro cáliz, dejó en ellos, muy nítida, una gota, enorme, cual ágata, reluciente, colgante y tímida.

Nada importa que el viento, que azota el arbusto, esa gota torture y aplaste. Queda entera, no rompe, y quedan dos más que se besan y beben.

Y se ríen, e intentan soltarse, mas se yerguen, y quedan como antes. No caerán esas gotas del cáliz, no podrán separarse por nada. De “Mi hermana es la vida” 1917

Versión de César Astor