Invierno

Invierno

Oprimo la mejilla contra el embudo del invierno, enroscado cual caracol. «¡A sus sitios! ¡Quien no quiera, que se aparte!» Murmullos, ruidos, el trueno de una barahúnda.

«Es decir, ¿en “El mar está revuelto”? ¿En un relato, que se enrosca cual cordón compresor, donde se ponen en cola sin prepararse? Es decir, ¿en la vida? Es decir, en el relato de cuán inesperado es el fin? ¿Sobre la risa, el jolgorio, la confusión y las prisas? Es decir, ¿que es verdad que se agita la mar y se aquieta sin preguntarle al fondo?»

¿Eso esto el zumbido de las conchas? ¿Es el cotilleo de cuatro mosquitas muertas? ¿Arma estruendo la tapa de fuego cual si hubiera reñido con su sombra?

Se elevan los suspiros de la boca, en torno miran, y al punto… a llorar. Y corren carretas con negro ronquido, y en nube muy blanca galopa un audaz.

1913, 1928

Versión de César Astor