Busco una enfermedad que no me acabe

Busco una enfermedad que no me acabe

Busco una enfermedad que no me acabe sino el dolor constante de la vida: algo para fingir que estoy dormida detrás de este temblor de escarcha grave.

Busco un agua cósmica que lave la lágrima terrible que me oxida; busco el morir distinto, y voy herida por la pena vulgar que nadie sabe.

Y así me marcho, sonriendo a todos, luminosa de gracia y desventura, con el secreto horror hasta los codos;

callándome en el verso y en la prosa, para que escriban en mi tierra dura: esta mujer ha muerto de dichosa.