Carta II

Carta II

Llueve contra la tarde y tu retrato. La mariposa enferma su alegría. Sobre el tintero se quedó vacía la pluma con que escribo. Duerme el gato.

Miro para la sal, para el zapato, para la tarde que se pone fría. Nada me pertenece. Se diría que el cielo se ha mudado por un rato.

Como la brisa reza y el mar arde, las muchachas que están bajo la tarde se sonreirán en todos los espejos.

Como es domingo, como nadie llora, yo echaré mis claveles en la hora sin acordarme de que tú eres. lejos.