La rosa que cortamos

La rosa que cortamos

Yo venía con una paz solemne, con una fiebre de pascua recobrada; fija al dolor no obstante, y ya estabas allí: pálido papel para mis besos, como una luz humedeciendo el aire, lejano ruiseñor copioso, piedra y carne.

La noche izó su túnel.

Todo fue breve: el vaso, la soledad del sur donde comimos.

No era, No podía ser porque la rosa que cortamos vuela.