Muchacho loco: cuando me miras solemnemente de arriba abajo siento que arrancas tiras y tiras de mi refajo.
Muchacho cuerdo: cuando me tocas como al descuido la mano, a veces, siento que creces y que en la carne te sobran bocas.
Y yo: tan seria, tan formalita, tan buena joven, tan señorita, para ocultarte también mi sed
te hablo de libros que no leemos, de cosas tristes, del mar con remos; te digo, usted…