No vuelvas, no, porque la noche es una hechicera cordial que te ha perdido; verás que ya no soy milagro ardido: que yo era una mentira de la luna.
No vuelvas, no, porque será importuna tu palabra de amor contra mi oído; verás que no es de besos mi vestido: que yo era una mentira de la luna.
Quédate como el sueño, desadido. No vuelvas, no, porque tal vez alguna maldición se descuelgue del olvido
y te toque en un ímpetu de tuna. Verás, amor, verás que no he vivido: que yo era una mentira de la luna.