Versos para Ana

Versos para Ana

Yo no tengo tu modo de mirar a la niebla ni tu ademán dispuesto en flor sobre la falda: a mí me duelen las mariposas muertas y los atardeceres con familia morada.

Pero tú, que eres triste como para apoyarte, como para ser pura debajo de un manzano; tú, sin embargo, sabes consolar a los pobres con la palabra sábado.

De dónde sacas ese retrato del azúcar; ese conjunto tibio de sencillez en fiesta?

¡Ah, mujer sostenida por un color a música, con qué cuidado hicieron tus manos entreabiertas!