Amapolas

Amapolas

A ella le encantan las amapolas rojo sangre para caminar por el jardín. Con un vestido blanco, holgado, camina y una niña nueva tira de los tendones de su cuerpo. La cabeza vuelta al oeste cuando atardece, cuando repta el rocío, un estremecimiento de alborozo le recorre los huesos y las fibras del torso: le encantan las amapolas rojo sangre para caminar por el jardín. Versión de Miguel Martínez-Lage

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