Nunca te olvidaré, Broadway, tus luces doradas me llaman.
Mucho tiempo te recordaré, río amurallado de prisas y juegos.
Los corazones que bien te conocen te odian y los labios que tantas risas te prestaron hoy cenizas son de la vida y de sus rosas, y maldicen los sueños echados a perder en el polvo de tus piedras ásperas y pisoteadas. Versión de Miguel Martínez-Lage
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