Ahora, abre la puerta: súbete los cuellos del abrigo para caminar en la cambiante pañoleta de la neblina.
Cuéntale tus pecados a la bruma perla y aprende al menos esta vez cómo se ahonda la noche extraña como lo que se dice a medias. Acecha en los ojos de ratón de una mujer sabia.
Si, cuéntale tus pecados y aprende cuán poco importan a la bruma perla las leyes que hayas quebrantado. Versión de Miguel Martínez-Lage
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