El gobierno

El gobierno

El gobierno… Tuve noticia del gobierno y salí en su busca. Dije que, cuando lo viera, lo iba a examinar a fondo. Vi entonces a un policía que arrastraba a un borracho camino del calabozo. Era el gobierno en acción. Vi a un administrativo municipal colarse en un despacho una mañana y conversar con un juez. Entrado el día, el juez desestimó una acusación contra un carterista que trabajaba en la oficina del administrativo. De nuevo vi que ése era el gobierno, y que así hacía las cosas. Vi a los milicianos apuntar con los fusiles a una muchedumbre de obreros que trataban de conseguir que otros obreros se abstuvieran de entrar en un taller en el que se había declarado una huelga. El gobierno en acción. Por todas partes vi que el gobierno es una cosa hecha de hombres, que el gobierno es de carne y hueso, que sus numerosas bocas susurran al oído de muchos, envía telegramas, apunta con fusiles, redacta órdenes, dice sí y dice no.

Muere el gobierno como mueren los hombres que lo forman, y que van a dar con sus huesos en sus tumbas, y el gobierno que lo sucede es humano, está hecho de latidos, de sangre, de ambiciones y lujurias, de dinero que todo lo recorre, dinero que se paga, dinero que se cobra y dinero que se esconde, dinero del que sólo en voz baja se habla. Un gobierno es tan secreto y misterioso, y tan sensible como cualquier pecador cargado de gérmenes, de tradiciones y corpúsculos transmitidos por padres y madres desde hace mucho tiempo. Versión de Miguel Martínez-Lage

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