(Tras despertar al alba una mañana, cuando el viento cantaba con voz baja entre las ramas secas de un olmo)
Entre rojas escopetas, en los corazones de los soldados . corre la sangre libre en la larga, larguísima campaña: siguen los sueños.
Entre las monturas de cuero, en las cabezas de los soldados, recios en la tortura y la matanza de toda lucha cuerpo a cuerpo: siguen los sueños.
Entre los cañones que abrasan, en las manos de los soldados, traídos de los pliegues de carne de las mujeres… blandos en medio de la sangre y el llano… en todas vuestras cabezas, todos vuestros corazones, entre las escopetas, las monturas, los cañones:
Los sueños, siguen los sueños entre los muertos boca arriba, destrozados, inútiles ya del todo: los sueños del camino y la meta siguen intactos. Versión de Miguel Martínez-Lage
* * *