En las guerras de antaño, el tamborileo de los cascos y el rumor de pies calzados. En las guerras nuevas, el runrún de los motores y el siseo de neumáticos. En las guerras por venir, ruedas calladas y zumbido de cañas que aún no se han soñado en las cabezas de los hombres. En las guerras de antaño, empuñar de espadas cortas y embates de las lanzas en los rostros. En las guerras nuevas, armas de largo alcance y muros destrozados, armas que escupen metal y hombres que caen a decenas, a centenas. En las guerras por venir, nuevas muertes calladas, nuevos lanzadores callados que aún no se han soñado en las cabezas de los hombres. En las guerras de antaño, reyes que disputan y miles de seguidores. En las guerras nuevas, reyes que disputan y millones de seguidores. En las guerras por venir, reyes pisoteados en el polvo y millones de seguidores de las grandes causas, que aún no se han soñado en las cabezas de los hombres.
Versión de Miguel Martínez-Lage * * *