Armas, largas armas de acero que apuntan desde los buques de guerra en nombre del dios de la guerra. Armas rectas, brillantes, bruñidas, a las que se encaraman los reclutas de camisa blanca, la gloria de los rostros tostados, el cabello revuelto, los dientes blancos, la risa de los ágiles reclutas de camisa blanca, sentados a horcajadas en las armas con sus cantos de guerra, con sus bélicas salomas.
Palas, anchas palas de hierro que recogen carbón de las bodegas ahusadas, remueven la turba, nivelan la tierra.
Os pido que seáis testigos de que la pala es hermana del arma. Versión de Miguel Martínez-Lage
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