Es hermosa la monotonía de la lluvia, y el súbito recrudecerse y lento escampar de la lluvia larga y multitudinaria.
Es hermoso el sol en los montes, o un atardecer capturado y arrojado al mar, con sus estandartes de oro y fuego.
Es hermoso un rostro que conozco… con el oro y el fuego del cielo y el mar y la paz de la lluvia larga y cálida. Versión de Miguel Martínez-Lage