Amistad es lo mismo que una mano que en otra mano apoya su fatiga y siente que el cansancio se mitiga y el camino se vuelve más humano.
El amigo sincero es el hermano claro y elemental como la espiga, como el pan, como el sol, como la hormiga que confunde la miel con el verano.
Grande riqueza, dulce compañía es la del ser que llega con el día y aclara nuestras noches interiores.
Fuente de convivencia, de ternura, es la amistad que crece y se madura en medio de alegrías y dolores.
Un deseo constante de alegría; una urgencia perenne de lamento y el corazón, campana sobre el viento estrenando badajas de elegía.
Morir mil veces en un solo día y otras tantas quemar el pensamiento en la resurrección, que es el tormento de pensar en la próxima agonía. Ver en pupilas de mujer un llanto y sorprenderlo convertido en canto al soñar en un niño que lo vierte.
Esto es amor, candela estremecida empujando la noche de la vida hacia la madrugada de la muerte.