Te quiero así, mujer: sencillamente, como quiere el pastor a sus ovejas, el caminante a las encinas viejas y el río matinal a su corriente.
Te amo como las casas a la gente y como la colmena a las abejas, y los ojos dormidos a las cejas que vuelan en el cielo de la frente.
Voy a tu corazón como las olas a los buques cargados de amapolas y de maderas claras y sencillas.
Doy con tu beso al fin, con tu ternura, como el río con toda la llanura y la sed con el agua sin orillas.