Dulce fantasma, por qué me visitas...

Dulce fantasma, por qué me visitas…

Dulce fantasma, ¿por qué me visitas como en otros tiempos nuestros cuerpos se visitaban? Me roza la piel tu transparencia, me invita a rehacernos caricias imposibles: nadie recibió nunca un beso de un rostro consumido. Pero insistes, dulzura. Oigo tu voz, la misma voz, el mismo timbre, las mismas leves sílabas, y aquel largo jadeo en que te desvanecías de placer, y nuestro final descanso de gamuza. Entonces, convicto, oigo tu nombre, única parte tuya indisoluble música pura en continua existencia. ¿A qué me abro?, a ese aire imposible en que te has convertido y beso, beso esa nada intensamente.

Versión de Ángel Crespo