Carlos, fácil, amor es lo que ves: hoy un beso, mañana nada, y el siguiente día es Domingo y por Lunes, quién sabe qué sucederá.
Tonto, deberías resistir o matarte, aún. No lo hagas, Oh, no lo hagas. Guárdalo todo para la fiesta de bodas, nadie sabe cuando vendrá, o aún si vendrá.
Amor, Carlos, hijo de la Tierra, pasaría la noche contigo y, vencidas tus hesitaciones, dentro crecería una maravillosa barahúnda: rezos estéreo santos bendiciéndolos avisos para las mejores marcas de jabón, una barahúnda nadie sabe de dónde, qué por qué. Aún caminas melancólico, vertical. Eres la palmera, eres el grito que nadie escuchó en el cine y las luces se apagaron. Amor en la oscuridad -no- amor por día es siempre triste, Carlos, mi hijo, pero no le vayas a contar a nadie, ellos no saben y no tienen que saberlo.