No huyas bajo álamos caricia inmantenida No asumas en el aire tu incendio engacelado No olvides o no huyas del imán de mi cuerpo Hay un país que baja de tu voz somniforme Hay un brillo de espadas en tus ojos topacios.
No sabes que te quiero mucho que dentro de mi imberbe corazón te has movido rápida voz extraña de muchacha rapaz Líquenes de esperanza navegan por tu manto Has abierto una ropa con silueta de loto No sabes que te adoro con inocentes señas.
Responde común luz o escúchame mujer dentro de mis espejos de belleza y deseo Te has dormido inaudita sobre mi espalda muda dulce dulcísima cara de criatura y de sutiles pasos navegante.
Te quiero pero no huyas No quites el tiempo de tu rodilla No te turbes en lecho de infinito relumbre Habla debes venir a decirme en qué piensas
La mujer se evapora con los labios cerrados La mujer cuando ama es un vuelo en un sueño No dejes en mis manos el gamo de tu sombra Ama como era antaño la fuente de tus penas.