Fábula

Fábula

Flor que sumerge en acuosos daños visiones funerarias como espejos -límite del cuerpo entre las sogas arrebatadas al piélago de almendras y si memoria del cáliz es la fluente admiración de pájaros honderos -dádiva serás del junco bajo un labio. Trazo de la nube de inflamado estío como la rueda sola en la mejilla por la opaca lucidez se desvivía. Tacto de la arena, sujeción al paso, ardientes muérdagos y copa de veneno. Sordo es el mirlo mas el trébol tañe su rojo polen como un puño y la llama torna forma lo que fuera noche. Días del agua, manzanas atrevidas por la sola voluntad de los corderos, abiertas manos del limón y el lino; rompen las sienes su silencio ansiado pero enfadan su laúd y sus rodillas mientras expiran los mármoles sonoros y tus ojos me miran amorosos.