Pasó vistiendo la hermosura sola. Su clara desnudez del día era. Al grito intemperante de los eunucos fariseos, por toda piedra le arrojé el ojo sano de mi cara. ¡Por el amor de Dios, paseantes, no queréis describírmela de nuevo?
Mi amor Mi amor es pústula por el unto del odio apenas encubierta.