Usted, tiempo inextinguible

Usted, tiempo inextinguible

Firme en mi amor y en mi tormento firme, vengo a matarme yo, por no morirme. Francisco de Quevedo

Aspiro temeroso asir la brasa, ojo de tigre incandescente.

Invocaré su nombre, Amor, su prodigioso nombre de avecica amada alondra de los dioses.

Puestos los ojos en su rostro, bello exorcismo de la primavera, la rabia virulenta de la brasa, áspid inextinguible, estrujo.

¿Escucha Usted mis gritos?

En nombre de la vida la emplazo a que responda. ¿O acaso aguarda que, insensato, apriete nuevamente tantas ascuas como años calcinados añade. Usted a su silencio, más aún que combustible del exilio, crisol del tiempo inapagable?