El vago encanto

El vago encanto

Bellas, airosas, pálidas, altivas como tú misma otras mujeres veo; son reinas victoriosas; su trofeo es una multitud de almas cautivas.

Su blancura de mármol, sus flexivas formas, sus ojos, flechan el deseo… Yo, indiferente y sin afán las veo bellas, airosas, cálidas, altivas.

¿Por qué? Porque les falta a todas ellas, aún a las más puras y más bellas, un detalle sutil, un casi nada:

No brilla entre la gracia turbadora de sus encantos, el que te decora : el vago encanto de mujer amada.